Denotación y connotación de imagen
La imagen se caracteriza por ser polisémica, es decir, por transmitir una variedad de mensajes, que constituyen significados diversos y pueden llevar a interpretarse de maneras distintas. Para analizar lo que una imagen tiene para decirnos, debe mediar un proceso de alfabetización visual, que implica aprender a “leerla” desde dos dimensiones, complementarias entre sí: la denotativa y la connotativa.
El valor denotativo, caracterizado como objetivo, es el propio de la imagen. Tratamos en esa lectura de la imagen de priorizar la forma visual, la parte literal de la imagen, para reducir sus posibles significados. La dimensión denotativa trata de lograr el encaje de la imagen en un significado. Si logramos esto, hablamos de una imagen monosémica.
Estas son preguntas que uno debería hacerse al ver una imagen para analizarla desde una perspectiva denotativa:
Para responder el primer interrogante, se debe descomponer, más bien, desarmar la realidad representada. La segunda pregunta apunta a saber percibir las relaciones entre los diferentes elementos de la imagen, y las de ella con otras realidades; mientras que en la tercera se trata de hacer aparecer al “lector” de la imagen, como coprotagonista de ella y no como un mero espectador.
León Engeien, un pintor belga contemporáneo, dice que si no hay interacción entre el artista y el espectador, solo hay artista, pero no hay arte. Extendiendo esta idea, la imagen se completa con la mirada.
Ejemplo: Una fotografía (imagen icónica). Su valor denotativo está en la enumeración y la descripción de los objetos que pueden verse en ella, es la parte visible del mensaje gráfico.
El valor connotativo de las imágenes, caracterizado como subjetivo, depende de las interpretaciones del receptor, de sus sentimientos, sensaciones, valores e ideología. Su interpretación, además de subjetiva, es arbitraria, emotiva y polisémica.
Por eso decimos que el mensaje no está solo en la imagen, sino en las circunstancias que acompañan a su producción y que suministran información adicional.
Ejemplo:
Una fotografía (imagen icónica). Su valor connotativo está relacionado con las expresividad, el mensaje emotivo, el contexto cultural reflejado, es decir, con la parte oculta del mensaje gráfico
Para sistematizar todo lo explicado y orientar más el análisis de las imágenes desde estas dos dimensiones, incluimos esta tabla de características de las imágenes analizadas y resumidas por varios autores ( Prieto, Eco y Santos, 1984).
El valor denotativo, caracterizado como objetivo, es el propio de la imagen. Tratamos en esa lectura de la imagen de priorizar la forma visual, la parte literal de la imagen, para reducir sus posibles significados. La dimensión denotativa trata de lograr el encaje de la imagen en un significado. Si logramos esto, hablamos de una imagen monosémica.
Estas son preguntas que uno debería hacerse al ver una imagen para analizarla desde una perspectiva denotativa:
- ¿Qué elementos parecen en la imagen?
- ¿Qué relaciones existen entre ellos?
- ¿Qué relaciones existentes y posibles se dan entre la realidad estudiada y el sujeto que la estudia?
Para responder el primer interrogante, se debe descomponer, más bien, desarmar la realidad representada. La segunda pregunta apunta a saber percibir las relaciones entre los diferentes elementos de la imagen, y las de ella con otras realidades; mientras que en la tercera se trata de hacer aparecer al “lector” de la imagen, como coprotagonista de ella y no como un mero espectador.
León Engeien, un pintor belga contemporáneo, dice que si no hay interacción entre el artista y el espectador, solo hay artista, pero no hay arte. Extendiendo esta idea, la imagen se completa con la mirada.
Ejemplo: Una fotografía (imagen icónica). Su valor denotativo está en la enumeración y la descripción de los objetos que pueden verse en ella, es la parte visible del mensaje gráfico.
El valor connotativo de las imágenes, caracterizado como subjetivo, depende de las interpretaciones del receptor, de sus sentimientos, sensaciones, valores e ideología. Su interpretación, además de subjetiva, es arbitraria, emotiva y polisémica.
Por eso decimos que el mensaje no está solo en la imagen, sino en las circunstancias que acompañan a su producción y que suministran información adicional.
Ejemplo:
Una fotografía (imagen icónica). Su valor connotativo está relacionado con las expresividad, el mensaje emotivo, el contexto cultural reflejado, es decir, con la parte oculta del mensaje gráfico
Para sistematizar todo lo explicado y orientar más el análisis de las imágenes desde estas dos dimensiones, incluimos esta tabla de características de las imágenes analizadas y resumidas por varios autores ( Prieto, Eco y Santos, 1984).

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