martes, 25 de septiembre de 2018

La imagen como mensaje

La imagen como mensaje 

  Diversos factores influyeron en el proceso de hominización del ser humano. Román Gubern, uno de los más destacados en el tema, en su ensayo El simio informatizado, señala la importancia de la imagen en este singular camino. Bajo la teoría de la hipótesis del lago, afirma que el hombre primitivo, al superar su condición de herbívoro, pudo erguirse y, entre otras cosas, mirarse en algún espejo de agua cercano. Al verse reflejado en el lago, descubrió a un Otro al que finalmente reconoció como sí mismo.
  Es por eso que Gubern habla del lago como "prototelevisor del alba de la humanidad".
  Pero, para que los seres humanos adquieran esta nueva capacidad psicomotriz, fue necesario el cumplimiento de tres condiciones psicológicas:
  1. La memoria figurativa, que permite recordar y así reconocer las formas y colores de distintos objetos. El entorno, el agua, el propio reflejo.
  2. La intencionalidad de fijar algo de modo icónico. En este caso, el contorno de la propia imagen.
  3. La clasificación de los elementos de la imagen según categorías, para hacer estable la relación entre una representación y su referente, como condición para el reconocimiento explícito en la afirmación "este soy yo".  
  Estos tres factores han sido determinantes, a partir de ese momento, en la capacidad del ser humano de utilizar sus sentidos y su intelecto para producir, leer y procesar imágenes. 

LA IMAGEN COMO OBJETO MÁGICO

  La raíz de la palabra i-mag-o coincide con la de mag-ia, que significa "encanto, hechizo, una cosa que atrae o cautiva".
  En un primer momento, la relación que estableció el hombre con la imagen fue de carácter mágico. Se consideraba que la imagen tenía la capacidad de producir milagros o hechos sobrenaturales. El carácter mágico del arte primitivo plantea una sustitución de la imagen en relación con su referente ausente.
  Un ejemplo sería una síntesis de un relato de Plinio el Viejo, escritor romano. Se atribuye a la hija de Butades o Dibutades, el haber sido la inventora del dibujo de Corinto. Prendada del amor de un joven delineó con un carbón la sombra de su rostro, reflejada en la pared por la luz que ingresaba desde un agujero del techo al interior de la caverna. Sería "Dibutades" el origen de la voz castellana "dibujo".
  Pero esta situación, por efecto de la representación por medio de la imagen, en muchas culturas, no es simbólica. Salomón Reinach descubrió el carácter mágico del arte primitivo y así lo explica: el africano, el mexicano o el esquimal que se disfraza con una máscara de leopardo, tigre o lobo, según el caso, no está copiando a estos animales, sino que se transforma en estos, pasa a ser -en su conciencia y en la de sus compañeros de rito- un animal. La imagen no es entonces un mero sustituto, sino que se vuelve el vehículo de una verdadera metamorfosis.

LA IMAGEN COMO OBJETO REFERENCIAL

  La función básica de la imagen referencial es la de ser sustituto de un sujeto u objeto ausente, ya sea de índole real o imaginaria, al que se le otorga una potencialidad comunicativa. Tiene, entonces, un origen (un sujeto que produce la imagen), un objeto (al cual la imagen representa) y una mirada (un sujeto que "recibe" la imagen).  
  Desde los tiempos más remotos, hallamos, en un primer momento, el importante vínculo de la imagen con la creación de obras religiosas y profanas de autores anónimos y maestros, que servían de culto y admiración a los individuos. Un segundo momento da paso a los elogios y la probación social gracias al predominio que la imagen fue tomando por el desarrollo de técnicas modernas, como los dispositivos ópticos que preceden a la máquina fotográfica (por ejemplo, la cámara oscura, diseñada para la reproducción de paisajes, obras de arquitectura, etc); y luego, ya sí, la fotografía, el cine, la televisión, la informática, y más recientemente el sorprendente y controvertido mundo de la realidad virtual.